Tiempo electoral. Alegato por la Cultura.

Los discursos electorales ocupan nuestros días. Hoy abro mi entrada con un poema de Jorge Guillén*. Con él y sus palabras sustentaré mi reflexión sobre el estado de la cultura, su presente y su futuro inmediato.

BEATO SILLÓN

¡Beato sillón! La casa
corrobora su presencia
con la vaga intermitencia
de su invocación en masa
a la memoria. No pasa
nada. Los ojos no ven,
saben. El mundo está bien
hecho. El instante lo exalta
a marea, de tan alta,
de tan alta, sin vaivén.

Lucian Freud, 1997.

Lucian Freud, 1997.

Jorge Guillén, a mi parecer, nos quiso mostrar en este poema la pureza poética, pero sobre todo la sátira contra la comodidad. Usa el silencio y la puntuación para darnos una sensación de fragmentación, de estructura entrecortada. El microclima creado entre el “no pasa nada” o “los ojos no ven” y el mundo propiamente dicho, en un nivel mas amplio, donde si pasan cosas.

Esta ilusión de estabilidad, de pausa, de orden…, de pensar que el mundo de la cultura funciona bien desde la ceguera de nuestro “dichoso” sillón: objeto tranquilizador y venerado. Este tópico pasa ahora la prueba de la realidad.

La economía dirige la política y ésta dirige la cultura. No creo que nadie dude de esta afirmación.

Ya en 2011 Ramón Zallo (Documento de Trabajo) nos decía:  “(…) la cultura se entiende como un elemento aparte y de prestigio, al que se le empuja a la comercialidad en los brazos de las “industrias creativas”, pero no un factor sinérgico del cambio social que queda reservado al “conocimiento”, del que no parecen formar parte comunicación o cultura y del que sí participaría, en cambio, el ámbito educativo. Es recurrente este enfoque tradicional de la cultura y la comunicación como un aparte (…)”.

La cuestión que se plantea es si la política cultural de los próximos cuatro años resistirá a nuevos recortes y censuras promovidas por la centralización sistemática de un discurso ideológico. Las claves para un nuevo futuro cultural pasan por reconocer su diversidad y su potencial como instrumento de desarrollo económico sostenible; siempre que la promesa de transparencia no sea velada.

Nuestros políticos hablan de su constante preocupación por promover la cultura y por el acceso a la misma, pero no dicen nada acerca de la falta de democratización cultural instalada en buena parte de la ciudadanía.

El empeño en sus programas electorales en materia de cultura, debería trasladarse hacia la creación de caminos que activen la actividad cultural en aras de un futuro social que no se traduce en simples términos económicos (que también habrían de tenerse en cuenta) sino en educación comprometida, distanciamiento ideológico y participación.

Cierro esta entrada con el deseo de una cultura no meramente vinculada a la política, donde trabajen profesionales que promuevan la credibilidad en la cultura como servicio ciudadano de interés general, que aproveche los recursos del progreso tecnológico, económico y social desde los tres sectores llamados a participar en este “submundo cultural” que para muchos de nosotros es el mundo real.

Para ello, hoy me distancio del sillón, de su quietud y comodidad. Muestro mi disconformidad con el estado actual de la cultura. No funciona bien. Es ahora más que nunca el momento de reflexionar al respecto. Jorge Guillén lo hizo en forma poética, nosotros hemos de seleccionar “los elementos” para este propósito.

Nota: El sillón siempre espera, podemos volver a él cuando se nos antoje…

* Poema “Beato sillón”. Jorge Guillén. Recogido en  AA.VV. Antología comentada de la Generación del 27: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre. Introducción de Víctor García de la Concha. Madrid: Espasa, 2006.

Edited by Olivia Palacios.

Sin pérdida de vigencia. Homenaje a Félix Grande.

Cartel. Homenaje a literario a Félix Grande. Ateneo de Granada.

Cartel. Homenaje a literario a Félix Grande. Ateneo de Granada.

En la calurosa tarde de ayer asistí entusiasmada al homenaje que rindió el Ateneo de Granada a Félix Grande. Un pequeño espacio en la Biblioteca de Andalucía, fue el elegido para recordalo entre lecturas; sus poemas escogidos tomaron la voz de  los poetas invitados al evento.

Entre todos los poetas, la presencia de Rafael Guillén (reciente Premio Federico García Lorca, 2015) tuvo una doble función, su renuncia explícitamente humilde a ser homenajeado y su homenaje a un amigo, al que conoció personalmente, transcurridos muchos años de relaciones epistolares vinculadas a colaboraciones en publicaciones periódicas.

He aquí su lectura homenaje:

Homenaje a Félix Grande. Rafael Guillén recita al Poeta. Video by Olivia Palacios. from Olivia Palacios on Vimeo.

Rafael Guillén, el pasado jueves declaró ante los medios que “la poesía está en la vida y se puede expresar a través de la pintura, por medio de la fotografía, la música o por los versos (…) pero la poesía no son los versos”.

La poesía, dijo Félix Grande, es otra cosa: “Es un estado de gracia, no un género literario. Necesita una disposición especial, una mezcla de inocencia y coraje”.

Y es por estas premisas, que la vigencia de la poética de Félix Grande sigue con nosotros, su poesía está muy viva.

Hoy podemos escuchar su voz y sus versos:

Video: Fundación Juan March. “Poética”, incluido en La noria– 1974.

Nos habla el poeta al inicio de su lectura: (…) “Me hubiera gustado que después de tanto tiempo (el poema) hubiera perdido su vigencia, por lo menos para mi, pero parece que la historia se obstina en que poemas como estos continúen teniendo actualidad”.

Crónica en imágenes:

Ángeles Mora lee a Félix Grande.

Ángeles Mora lee a Félix Grande. Imagen by Olivia Palacios.

Mónica Doña lee a Félix Grande. Imagen by Olivia Palacios.

Mónica Doña lee a Félix Grande. Imagen by Olivia Palacios.

José Carlos Rosales lee a Felix Grande. Imagen by Olivia Palacios.

José Carlos Rosales lee a Felix Grande. Imagen by Olivia Palacios.

Antonio Fernández Montoya lee a Félix Grande. Imagen by Olivia Palacios.

Antonio Fernández Montoya lee a Félix Grande. Imagen by Olivia Palacios.

Mi enhorabuena a todos. Mi recuerdo hoy, a Félix Grande.

Mi respeto hacia la vida, la poesía y los poetas.

Edited by Olivia Palacios.

Descifrar lo que nos rodea.

Las exposiciones dossier organizan la cotidianeidad de nuestros días.

“Descifrar lo que nos rodea” by Olivia Palacios.

Personajes e historias, paisajes, objetos, datos, gestos y posturas se nos muestran a través de  fotografías, prensa y cine (sin olvidarnos del mundo visual que nos ofrece internet popularizado en las redes sociales). Circulamos por un ambiente de saturación en imágenes, casi sin darnos cuenta de que estamos sometidos a la influencia globalizadora y masiva de la denominada “información visual”.

La cultura actual es lo más parecido a  una civilización en mosaico, repleta de experiencias sensoriales, fundamentalmente basadas y creadas en la imagen.

Ante la legibilidad y reflexión que nos ofrecen la cultura visual, creo que es realmente difícil comprobar los verdaderos efectos de las imágenes sobre cada uno de nosotros y sobre la sociedad, a consecuencia de la gran cantidad de variables que intervienen todo el proceso de creación y exhibición de la mismas.

Las imágenes, reemplazan a menudo a los mensajes entendidos conceptualmente, por los nuevos mensajes visuales, meramente descriptivos. Todo se visualiza o filmiza. Espectáculo instantáneo en busca de espectadores. Idolatramos las imágenes sin detenernos a aprender a mirar y a leer.

Yo distingo entre dos tipos de imágenes, fijas y en movimiento: Las imágenes fijas, que nos permiten un análisis más detenido dando lugar a múltiples lecturas desde su concepción creativa. Son únicas, como la pintura o el dibujo (sea éste de cualquier índole artística); y la fotografía, que aunque sea una imagen obtenida mecánicamente es también única e inmóvil.

Las imágenes en movimiento vienen del cine, la televisión, las instalaciones visuales, el teatro y la danza con sus bellas escenas y el sinfín de modelos de la contemporaneidad en imágenes dinámicas; todas éstas se obtienen mecánicamente y se combinan con elementos sonoros y escritos. Sus lecturas son meras orientaciones simbólicas, prefijadas desde su producción en la mayoría de sus reproducciones.

Las imágenes nos rodean. Repertorios icónicos motivados, que contienen mensajes con alto grado de arbitrariedad e indeterminación. El carácter polisémico de ambas bien merece un instante para detener nuestra mirada y repensar nuestro alrededor.

En palabras de R. Barthes, la aproximación interpretativa de la imagen en general, es “una cadena flotante de significados, entre los cuales el lector puede elegir algunos e ignorar otros”.

Seleccionar el o los significados más apropiados es tarea de cada cual. No debemos  quedarnos estáticos ante el simple consumo visual, descifremos las imágenes, lo que nos rodea, teniendo muy en cuenta que tal vez cuando las asumamos, muchas de ellas dejarán de tener sentido.

Edited by Olivia Palacios.

El objeto libro. Encuentro y relación sin obligación.

El próximo jueves celebraremos un nuevo día del Libro.


La motivación de mi entrada está dirigida hacia él como protagonista de su propio futuro incierto. Por ello, me gustaría plantear una incógnita: ¿Qué entendemos por ese conjunto de hojas de papel impreso, unidas por un lado, al que llamamos libro?


Borges (1952) en su “Nota sobre (hacia) Bernard Shaw”, nos habla sobre lo qué es un libro:

“Un libro es más que una estructura verbal, o que una serie de estructuras verbales; es el diálogo que entabla con su lector y la entonación que impone a su voz y las cambiantes y durables imágenes que dejan en su memoria. Ese diálogo es infinito (…)”.

El libro ha sido reconocido desde la antigüedad como un objeto cultural, como ese instrumento fundamental en la educación y la cultura. A partir de la revolución que significó la imprenta y las nuevas condiciones sociales y económicas, fueron alentando el crecimiento del negocio del libro, presente en ferias comerciales fechadas hacia finales del siglo XV en Europa.

Son los inicios de su consideración como producto industrial, que empieza a movilizar una cadena con  numerosos eslabones: autores, diseñadores, formadores de páginas, trabajadores gráficos, editores de textos, correctores, empresarios editoriales, agentes literarios, distribuidores, libreros, bibliotecarios, y cómo no, el destinatario final: el lector.

Imagen: Jane & Louis Wilson. Oddmentes Room l, 2008.

Imagen: Jane & Louis Wilson. Oddmentes Room l, 2008.

Llegados a este punto vuelven las preguntas incómodas: ¿Dónde están los lectores? ¿Son muchos? ¿Son suficientes?


Cada vez se venden más libros de muy pocos títulos, es el fenómeno denominado como “star system”: un conjunto más o menos numeroso de autores, conocidos por el gran público, con presencia programada en los medios de comunicación, que garantiza una venta rápida de sus títulos en la sección de novedades. Poquísimos libros “afortunados”, obtienen el favor de la mayoría del público (fenómeno editorial), que se acerca a las ferias nacionales y que gozan de la  promoción de ciertas librerías. Lo que ocurre a continuación es que estas librerías se van convirtiendo en meros grandes almacenes de novedades de cuatro o cinco sellos editoriales y, cuales ofertas en un supermercado, su exhibición dura unos pocos meses y después caen en el olvido.

Por otro lado se encuentran los lectores habituales, aquéllos que  se acercan a las editoriales pequeñas, más exigentes y de otro tipo de calidad, y que continuamente buscan nuevos canales de distribución, en aras de una cierta visibilidad.


En esta cadena apuntada, con sus desconciertos ocasionales, sus aciertos y sus fisuras entre su polo más comercial y el más exigente, han de confluir ambos en la prevalencia de su original carácter abierto, fomentando el lugar que ocupa el objeto libro en la memoria y en la imaginación de los lectores. La continua revolución cultural nos obliga a tener presentes tres culturas escritas: la escritura a mano, la publicación impresa y el mundo digital (del que hablaré en otra entrada al blog).


Y finalmente, qué decir acerca de la cuestión recurrente de estos días, que aparece ya desde su enunciado, casi sin respuesta, ¿se hace todo lo que se puede para promocionar la lectura, ya no, los libros? Yo tampoco la tengo, pero si he de deciros que prevalece en mi una inquietud personal y profesional, la de crear una conciencia lectora para hacer del libro, de ese objeto, una plataforma de diálogo, encuentro y relación sin obligación.


Edited by Olivia Palacios.

Hacia la deriva cultural. Una visión crítica.

"Aqui tienes tu globo de arroz" by Umbrales Cultura.

“Aqui tienes tu globo de arroz” by Umbrales Cultura.

Cultura.
(Del lat. cultūra).
1. f. cultivo.
2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

Fuente: Diccionario de la Lengua Española (DRAE). Última edición, 2014.

La cultura no es un adorno con el que decorar nuestras vidas o un simple suplemento que adjuntan algunos medios de comunicación, relegado a unos pocos interesados. La cultura no es mero entretenimiento, ni tampoco es patrimonio exclusivo de ciertas élites o algo refinado y de buen gusto que se contrapone a lo vulgar o a lo popular.

La cultura, esta palabra, profunda y suave, es el espejo en el que se reflejan nuestras miradas. Es un placer individual y una producción colectiva. Es la expresión artística en cualquiera de sus formas y contenidos. Es el intercambio constante de ideas.

¿Qué ocurre cuando la cultura se aprecia de manera pasiva, a distancia y con reservas? es entonces, cuando comprobamos que el papel de los poderes públicos se hace indispensable para reactivar su funcionalidad en el desarrollo de la sociedad.

Desde mi visión crítica, más o menos diversificada, me doy cuenta de la inaccesibilidad de la ciudadanía a la cultura. Las estrategias de poder en su vertiente más ideológica, se apropian del lenguaje cultural, acercándose a pasos agigantados hacia su verdadero interés, el poder político.

Las últimas leyes aprobadas nos ofrecen la cultura como un “bien de lujo”, sin tener en cuenta los daños colaterales para la sociedad; optan por una riqueza cultural exportable obviando lo que creadores y gestores opinan al respecto.

La cultura como patrimonio de nuestra civilización favorece la formación intelectual de los ciudadanos. En el Artículo 44 de la Constitución podemos leer: “La sociedad tiene derecho a la cultura y necesita de ella”.

Sin embargo, vemos cómo priman las cuestiones ideológicas de matices diversos y todo lo leído, se convierte en una extravagante incoherencia que nos acerca poco a poco hacia la deriva cultural.

Apunto razones hacia una insensibilidad cultural por parte de nuestros representantes políticos, siendo ésta una opción ideológica detectada desde la función crítica de gestores y creadores culturales.

El talento es intangible, no toda la cultura se vende o se compra, a veces, sólo se disfruta un instante o dos. La banalización de la cultura hace que pierda su dignidad por el camino disfrazándose de ideas efímeras, ventas, dinero, contactos…, en definitiva, la denominada “cultura de consumo”, claramente enfocada hacia “lo comercial”, sin fundamentación para el pensamiento ni para la reflexión.

El papel de los poderes públicos respaldado por los medios de comunicación generalistas se nos presentan cargados de ingredientes ideológicos, en lugar de optar por otras directrices más orientadas hacia la educación cultural: el mantenimiento de una red cultural pública y privada que favorezca el entusiasmo por el acercamiento a la cultura desde cualquier perspectiva conceptual, en lugar de ir a saltitos a través de medidas aisladas.

La tan manida “marca España” entiende la industria cultural, las políticas culturales y la creación cultural como mero soberanismo, ajena a los verdaderos intereses de la cultura entendida como bien común.

Únicamente se dan ciertos pasos desde las esferas privadas y colaborativas, museos, fundaciones, galerías, asociaciones, librerías y editoriales independientes parecen afrontar la misión de acercar la cultura a la sociedad.

En esta etapa actual de eufemismos, la precariedad laboral, económica (y a veces intelectual) de las instituciones públicas es más que preocupante, olvidando día a día promover en sus programas el impulso hacia la producción, exhibición, profesionalización, investigación y docencia en materia cultural.

La cultura como trabajo, como forma de vida. Un objetivo permanente lleno de obstáculos, que me motivan a seguir por el camino del “buen hacer”.

Conclusión: seguir y seguir…!!!

Edited by Olivia Palacios.

La literatura como oficio. Francisco Umbral.

Uno tiene que morirse para recibir elogios. Lo decía Jardiel Poncela en su epitafio. Yo, de todas formas, iba para maldito a lo Baudelaire, pero al final me he quedado en Umbral, que es más cómodo. Me va a pasar como a Ramón. Mis libros circularán de mano en mano durante décadas y siempre habrá alguien que me descubra y que se dé cuenta de que escribía cojonudamente bien. Es lo que tiene dedicarse en cuerpo y alma al oficio.

Mis ídolos literarios (…) situados en un limbo de luz y versos, de patios y cultura, (…) los imagino paseando siempre por aquellos claustros, en un sol tranquilo, sin otra ocupación que intercambiarse metáforas de los clásicos y ocurrencias propias. Eso era para mí la literatura.

(…) No me habría importado no ser nunca escritor con tal de que se salvase la literatura. Me bastaba, saber que ese mundo sosegado y lleno de imágenes existía, y esto me consolaba hasta resignarme a no acceder a él.

La literatura como vida, como oficio, como imagen y memoria, como recuerdo.

Mientras escribo esta entrada, una mosca choca contra el cristal de la habitación, cae medio atontada y parece morir. La literatura y su oficio cobran nuevos sentidos, nuevas miradas a nuestro alrededor.




El vocablo “Umbral”
viene recogido en el DRAE en su segunda acepción como:

Paso primero y principal o entrada de cualquier cosa.

…Mi camino sigue tras su significado.

Edited by Olivia Palacios.

Alegoría de Primavera. Poesía visual.

No conocemos  el contorno del sentir,/ sólo lo que lo forma desde fuera.

Rainer Maria Rilke, Elegías de Duino (1922).

(Fragmento de la cuarta elegía).

Fácil de comprender. El jardín conocido,/balanceándose consuavidad: entonces vino primero el bailarín.

Rainer Maria Rilke, Elegías de Duino. Edición y Traducción de Jenaro Talens. Ed. Hiperión, Madrid, 1999. (Fragmento de la cuarta elegía).

Metáfora alrededor de la recepción cultural.

Pudiendo parecer una obviedad, heme aquí reflexionando sobre el acercamiento de la diversidad de públicos a los diferentes eventos e instituciones culturales; para ello, he buscado entre mis lecturas encontrando un texto que leí hace tiempo, y que a día de hoy, como visitante y gestora cultural, se me antoja una descripción metafórica de cómo va cambiando nuestra recepción hacia lo que denominamos Cultura.

Bote by Umbrales Cultura.

Bote by Umbrales Cultura.

Tiempo habrá para detener mis pasos en los expertos que nos hablan acerca del estado de las instituciones culturales, su organización y número de visitantes anuales, ya que en esta ocasión mi camino se dirige hacia el público que disfruta y recoge las experiencias alrededor de los objetos y sensaciones que nos proporciona el hecho cultural.

¿Cúantas veces me he preguntado cómo se acoge una obra de arte, un libro, una imagen, en definitiva, un hecho cultural por parte de  cada una de las personas que asisten a una exposición o muestra determinada? Se impone ante la cuestión una heterogeneidad de opiniones e historias recuperadas.

Cada evento cuenta sus historias, cada visitante cuenta las suyas tras estas visitas… Considero que es este el verdadero reto de la difusión cultural. Coleccionar encuentros, fotos y reflexiones como quien colecciona distintas arenas en botecitos y coloca en una estantería para recordar momentos vividos, historias narradas por el compromiso estético de artistas y espacios.

Italo Calvino en sus Cuadernos de arena, me ilustra metafóricamente sobre la recepción de la cultura de una forma sincrónica  que evoluciona ineludiblemente hacia una comunicación virtual entre públicos.

(…)“Hay una persona que colecciona arena. Viaja por el mundo y cuando llega a una playa marina, a las orillas de un río o de un lago, a un desierto, a una landa, recoge un puñado de arena y se la lleva.

… A su regreso le esperan, alineados en largos anaqueles, centenares de frasquitos de vidrio en los cuales la arena despliega su no vasta gama de colores esfumados; las diferencias de granulosidad y consistencia…

La colección de arena  parecía tener mucho que decir, aún a través del opaco silencio aprisionado en el vidrio de los frasquitos.

Uno tiene la impresión de que este muestrario está por revelarnos algo importante: ¿una descripción del mundo?, ¿un diario secreto del coleccionista? Todo al mismo tiempo, tal vez. Una vida de eterno turismo como la vida en diapositivas.

Los propios días, minuto por minuto, pensamiento por pensamiento, reducidos a colección: la vida en un polvillo de corpúsculos: la arena. Quizá escrutando la arena como arena, las palabras como palabras, podamos acercarnos a entender cómo y en qué medida el mundo erosionado puede encontrar en ellas fundamento y modelo (…)”.

La arena contenida en estos botecitos ya no queda instalada en las estanterías y paredes de nuestras casas bajo la premisa de su pertinencia íntima, sino que sale potencialmente de ellas a través de los nuevos roles del usuario, del visitante, del público, y se convierte en polémicos”selfies”,en fotografías que muestran todo el interés suscitado, en comentarios relacionados apresuradamente  mostrados en RRSS como si en realidad nuestra experiencia receptora fuera una colección competitiva, tomada en términos cuantitativos en cuanto al número de eventos al que asistimos, sin dar una real importancia a lo que verdaderamente nos ofrece el acercamiento a la cultura en cualquiera de sus disciplinas y expresiones.

Prevalece el “yo también estuve allí”, tengo mi botecito de arena que lo demuestra y del que doy fe a través de “un tweet o un post”. Difundir, coleccionar, disfrutar, y otros verbos relacionados, me hacen pensar estos días sobre el valor de la cultura como modelo de evolución social, de la necesidad de la ambas y de su relación con la comunicación.

Frasquitos, esos nuevos contenedores de arena, y que conocemos como tweets o post  nos hacen guardar también de manera pública la sustancia de la cultura, el viento de las sensaciones que ésta nos aporta. Un nuevo debate emerge en la superficie, ¿Hasta dónde nos llevarán?

Texto: Ítalo Calvino, Colección de arena.

Traducción: Aurora Bernárdez.Ed. Siruela.Madrid,1991. (Incluido en el capítulo que lleva por título Exposiciones-exporaciones).

Edited by Olivia Palacios.

Imágenes alrededor de la lectura poética sobre la fotografía de Jesús García Latorre.

El pasado miércoles 11 de marzo asistí a la LECTURA POÉTICA SOBRE LA EXPOSICIÓN “LO QUE EL OJO HURTA” DE JESÚS GARCÍA LATORRE.

Algunos escritores fotografiados tales como Miguel Ángel Arcas, Miguel Ángel Barrera Maturana, Carmen Canet, Mónica Doña, Juan Carlos Friebe, Ángeles Mora, Manuel Mateo, Ramón Repiso, Milena Rodríguez, José Carlos Rosales y Alejandro Víctor García, mostraron  al fotógrafo su agradecimiento con una lectura de textos y poemas dedicados para tan especial ocasión.

Esta lectura compartida me ofreció la siguiente crónica fotográfica:

Poetas by Umbrales Cultura.

Poetas by Umbrales Cultura.

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Poetas by Umbrales Cultura.

Poetas by Umbrales Cultura.

Una tarde para recordar el diálogo infinito entre imagen y poesía.

Edited by Olivia Palacios.